¿QUÉ ES LA INTOLERANCIA A LA FRUCTOSA?
La intolerancia a la fructosa es un trastorno digestivo que impide absorber bien este azúcar, causando molestias como gases, dolor o diarrea.
La fructosa es un tipo de azúcar natural presente en muchas frutas, verduras, miel y otros alimentos. Este problema puede provocar una variedad de síntomas incómodos (y no solo digestivos) y afectar la calidad de vida si no se maneja correctamente.
TIPOS DE INTOLERANCIA A LA FRUCTOSA
- Existen dos formas principales:
- Malabsorción de fructosa (también llamada intolerancia fructosa alimentaria o fructosemia dietética):
Es la más común y ocurre cuando las células del intestino delgado no pueden absorber la fructosa de manera eficiente. La fructosa no absorbida pasa al colon, donde fermenta y produce gases y otros subproductos que causan síntomas digestivos. - Intolerancia hereditaria a la fructosa (IHF):
Es un trastorno genético poco común en el que el cuerpo carece de una enzima llamada aldolasa B, necesaria para descomponer la fructosa. Este tipo puede ser grave y causar daño hepático o renal si no se evita completamente la fructosa en la dieta.
- Malabsorción de fructosa (también llamada intolerancia fructosa alimentaria o fructosemia dietética):
Cuando no somos capaces de absorber la fructosa y esta va avanzando hasta llegar a nuestro colon, todo ese gran arsenal de azúcar fermentable da lugar a un verdadero atracón bacteriano. Tras el gran festín, acaba la fiesta y la resaca la sufrimos nosotros, no ellas. Producto de toda esta elevada fermentación, aparecen los dolores, los gases, la distensión, las flatulencias y otras tantas molestias que ya hemos comentado.
CAUSAS MÁS COMUNES DE LA INTOLERANCIA A LA FRUCTOSA
- En población infantil: generalmente se debe a una falta de madurez del sistema digestivo, con menor expresión del transportador de fructosa (GLUT5).

- En población adulta o infantil: generalmente se debe a otra patología sin diagnosticar como celiaquía, insuficiencia pancreática, SIBO, malabsorción de ácidos biliares, infección por H.Pylori, parasitosis, EII (Chron, Colitis), resecciones intestinales, problemas de tiroides… Si estas enfermedades no son tratadas, existe un daño en la pared intestinal con lo cual hay una disminución en la superficie de absorción.
SÍNTOMAS MÁS COMUNES
Por lo general, son de tipo digestivo, como ruidos intestinales (lo que conocemos médicamente por borborignos), retortijones o dolores de tipo punzante o cólico, molestia o incomodidad digestiva (dispepsia), sensación de plenitud o empacho, percepción de digestión lenta o demasiado duradera, inflamación digestiva, distensión e hinchazón abdominal (barriga hinchada y redonda), flatulencias, diarrea, estreñimiento (o incluso episodios alternantes de ambos), náuseas y acidez estomacal.
Además, con frecuencia, estos coexisten con síntomas extraintestinales de diferentes tipos, como migraña o cefalea, dificultad para dormir, cansancio, irritabilidad, dificultad para concentrarse, estado de ánimo decaído o deprimido, apatía, tristeza o malhumor. También puede aparecer cierta pérdida de peso o, de lo contrario, mayor dificultad para perderlo (posiblemente por el estado de inflamación intestinal). Fruto del defecto en el metabolismo y absorción de ciertos nutrientes como hierro, magnesio, ácido fólico entre otros, también puede haber mayor predisposición a caída del cabello, uñas quebradizas y daños a nivel cutáneo.
INTOLERANCIA A LA FRUCTOSA Y ESTADO DE ÁNIMO
¿Sabías que alrededor del 90% del total de la serotonina del cuerpo humano puede encontrarse en el tracto gastrointestinal? Esto es así porque, además de mantenernos felices y sonrientes, se utiliza también para regular el movimiento del intestino y modular el apetito. Por esa razón, si padeces de intolerancia a la fructosa y tus niveles de serotonina son bajos, puede resultar común que te sientes apagado, ansioso, fatigado, apático e incluso mostrar signos de depresión.
Te dejo un vídeo explicativo pra que entiendas mejor este concepto.
¿NECESITAS AYUDA?
Si te han diagnosticado intolerancia a la fructosa y necesitas ayuda a nivel nutricional, no dudes en contactar conmigo. ¡Estaré encantada de ayudarte!

